¿Sueñan los celulares con patinetes eléctricos?

Una doble tragedia. La de una anciana de 92 años y la de un joven de 19. La primera paseaba este mes de agosto por la Rambla del Carme en Esplugues de Llobregat, a mediodía. Le gustaba hacerlo y se ayudaba con un andador. Fue arrollada por un patinete eléctrico que manipulaba el chico de 19 años. Ella moría tres días después y él será juzgado por homicidio imprudente. Dos tragedias. Ninguno de los dos se merecía ese giro del destino. La anciana no cometió ningún error o imprudencia. El chico supuestamente circulaba a 30 km por hora (él argumenta que a 7 km por hora). No iba solo en el patinete. Le acompañaba un amigo, menor. Se habían extraviado y el menor consultaba en su móvil la aplicación Google Maps. De repente, el conductor miró el visor para comprobar la ruta y al despertar, la tragedia estaba allí. No pudo esquivarla, la atropelló.

Hasta aquí los hechos. A partir de ahora, mis prejuicios y la sensación de que la realidad es molesta si no te la sirven en una aplicación digital. Nos han hecho esclavos con el señuelo de la libertad, adictos mientras esnifábamos consignas de coraje individualista. En cuanto a los prejuicios, cada uno tiene los suyos y la verdad es que, qué quieren que les diga, ahorran mucho tiempo y la vida es limitada.

Repasemos aspectos de la tristísima escena para contemplar de cerca la idioticia moderna en la que vivimos. Agosto. Vacaciones u horarios relajados. Escena diurna. Por el centro de una rambla peatonal. Jóvenes. Piernas fuertes aptas para andar, correr, saltar y pivotar sobre trampolines. Patinete. Eléctrico el patinete, no sea que. 30 km hora –según Fiscalía–. Localizar dirección. Google Maps. Móvil. Mirar y conducir a velocidad entre peatones. Colisión. Accidente. Lo siento. Asumo que el relato puede ser viejuno y que ya no mola preguntar la dirección a un desconocido –con un 80% de posibilidades de que te envíe en dirección contraria, en ocasiones con insana maldad–, o saber desde el principio a dónde se va. Asumo que mirar a tu alrededor, en prevención y ensimismamiento visual y auditivo, ya es de cementerio de elefantes, ábrame, que ya llego. Lo asumo. Así como que la absoluta necesidad de ir en patinete a toda leche debe ser porque tu casa está en llamas o algo parecido.

¿Pero todo esto, así de corrido: patinete-eléctrico-dos-usuarios-30-km-googlemaps-rambla-peatonal-anciana-andador no es de una idiotez cruel y ridícula…? ¿Y la realidad? ¿Qué hacemos con esa bruja? El joven imprudente, la otra víctima, declaró que la anciana “apareció de la nada” casi en modo juego de play. No la vio venir. No lo previó. Ni pensó en ello. Esa mujer no debía estar ahí. No sabemos dónde pero no ahí, paseando. Y es que la realidad es una cosas incómoda, aburrida y pesada que nos distrae de seguir chutándonos soma del móvil que nos venden y revenden los de siempre con la excusa de una revolución a tanto el minuto. Estamos más preparados para cazar pokemons que de no atropellar ancianas con andadores.

Products You May Like

Articles You May Like

In Beijing, North Korea foreign minister reaffirms commitment to denuclearization
U.S. arrests religious leaders, activists at border protest
UK now sees six months of border chaos in no-deal Brexit – The Sun
Las últimas imágenes de las obras perdidas de Sijena
El Gobierno avisa que si persisten los problemas “se ordenará la intervención” de la Policía Nacional

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *