El Arrebato: “Al mundo no lo cambiamos opinando, sino dando ejemplo”

Francisco Javier Labandón Pérez (Sevilla, 1969), conocido artísticamente como El Arrebato, celebra dos décadas sobre el escenario con el disco Abrazos, que salió este viernes a la venta y en el que incluye diez colaboraciones (dos de ellas con sus hijos) y dos temas inéditos. El músico y compositor, que el pasado mes de junio celebró los 30 años de casado con su mujer Rocío, tiene cuatro hijos (dos niños, ambos cantantes y dos niñas) y antepone siempre su familia a su profesión. Aún así, el artista ha sido capaz de labrarse una dilatada carrera musical con diez discos sustentados en un pop aflamencado de autor con algunos toques de rock, con unas canciones contenedoras de mensajes positivos en los que siempre triunfa el amor. “Es la mayor revolución que hay en el mundo”, afirma con rotundidad. Abraham Mateo, Moncho Chavea, Rosana, Miguel Poveda, Antonio José, El Barrio, Pastora Soler, Sarayma, India Martínez, Alicia Jiménez y sus hijos Boana y Sergio con Labandón y su bandón, son los músicos a los que se abraza el artista para versionar algunos de sus clásicos. La gira empezará el 27 de septiembre en Bilbao y le llevará por ciudades como Madrid (10 de febrero), Barcelona (17-18 de abril) o su Sevilla natal (5 de junio).

















Uno de sus nuevos temas se llama En el último minuto, un título que nos acerca también a su vida profesional y personal. Y es que, según confiesa el cantante durante la charla, tras la desaparición de su primer grupo, Piel morena, estuvo a punto de tirar la toalla. Javier montó un videoclub aconsejado por el Dioni, integrante de Camela, y el negocio no marchaba mal. Sin embargo, él siguió componiendo y su amigo músico fue también quien le echó un cable para que esas canciones llegaran a una discográfica como EMI y ahí empezara la carrera de El Arrebato. Primero sin su tradicional felpa en el pelo. Hasta que para el segundo disco, el fotógrafo Javier Sala, tras una sesión infructuosa, le pidió retratarle como había llegado al estudio. Se colocó de nuevo la felpa y las fotos quedaron tan bien que, más allá de la comodidad que le otorga sobre el escenario, ya no la ha dejado de usar artísticamente, convirtiéndose en una de sus señas de identidad. Labandón no deja de sonreír durante toda la entrevista: “Voy por la calle y no tengo ningún enemigo. Lo más importante de ser feliz es darse cuenta de que lo eres”. Un matiz que parece obvio pero que, desgraciadamente, no lo es.

20 años de carrera musical sin perder su identidad ni hacer experimentos sonoros drásticos. ¿Me cuenta el secreto?

Supongo que ser honesto, sincero y ser uno mismo. No es algo que yo haga queriendo, simplemente me sale así ya que no sé inventarme personajes. Intento ser verdad ya que creo que es la mejor manera de conectar con el público. Mucha gente me habla como si fuera de la familia, una persona cercana.

Un músico cercano y muy positivo. Y eso en los tiempos que corren se valora…

Soy una persona positiva y optimista y ese es mi mensaje en la música.









Sin necesidad de hacer reguetón o una sonoridad urbana que ahora está más de moda…

Uno siempre intenta actualizar los sonidos, porque los músicos somos inquietos por naturaleza. Lo que sí que es verdad es que intento mantener la esencia y mi filosofía de música, de vida y de composición.





Un artista familiar

Siempre ha sido más importante mi familia que mi trabajo”




Abrazos. ¡Vamos muy necesitados de ellos!

Es como siento mi carrera, siempre he sentido muchos abrazos y cariño de mucha gente. También es cierto que estamos necesitados de abrazos e unión. Vivimos en una sociedad muy individualista, donde todos corremos sin saber muchas veces hacia dónde vamos. Al final, lo más importante es estar unidos, ayudarnos y sentirnos cerca y protegidos.

¿Tuvo mucho apoyo cuando usted debutó en la música o le faltaron abrazos?

Decidí ser músico con 14 o 15 años y empecé de cero porque en mi familia no había ninguna tradición musical. Me inicié en Sevilla a un nivel muy local, primero en solitario, luego formé un grupo, Piel morena, pero fueron inicios duros. Siempre digo que aquello fue mi universidad (Ríe).

Hasta que llegó El arrebato…

Todo lo que me había costado aquella universidad no se tradujo luego en más piedras, ya que recuerdo aquella etapa con el primer disco como muy intensa, con un éxito repentino que yo no esperaba y que me cambió la vida. De repente conecté con la gente y aquello ya fue imparable, con muchas puertas abiertas.









¿Quién le ayudó a tener los pies en el suelo ante esa fama inesperada?

Siempre he sido una persona bastante sensata. En ese momento estaba casado, tenía hijos y eso es lo que me mantuvo con los pies en el suelo. Volver a casa con mi mujer y mi familia era como volver a la Tierra. Siempre ha sido más importante mi familia que mi trabajo.

En una de sus últimas canciones asegura que su vida ha sido “un garabato en un papel”! y lo adorna con un “no he sido los que siguen el guió establecido”…

He tenido que ir improvisando en la música y en la vida. Yo no he hecho nada malo o muy drástico, pero si que es verdad que hay momentos en los que la noche te distrae o te despista de lo verdadero, que es la familia. Afortunadamente, nunca he tenido vicios malos y siempre he conseguido encontrar esa cuerda en el último minuto, como dice la canción, y que me ha salvado muchas veces.

El Arrebato se divierte en la sesión de fotos para La Vanguardia
El Arrebato se divierte en la sesión de fotos para La Vanguardia
(Àlex Garcia)












Tiene cuatro hijos de los que dos se dedican a la música. ¿Qué les aconsejó?

Que tuvieran claro que esta profesión es algo muy vocacional y hay muchos altibajos y desengaños, por lo que hay que estar muy preparado mentalmente. También les explico que no todo en la vida es el pico de la montaña, en las laderas se vive maravillosamente y también se disfruta (Sonríe).

En junio celebró 30 años de matrimonio con su mujer. ¡Se casó con 19 años!

Estaba con mi novia, se quedó embarazada y decidimos salir adelante y casarnos. Éramos dos críos de 19 y 18 años y nadie daba un duro por nosotros. Me veían a mí las pintas, siendo músico y bohemio, ¡te puedes imaginar! (Ríe). Por eso lo celebramos con tanta alegría. Amor es la palabra que resuelve el crucigrama, como también digo en la canción. Es importante no salir corriendo en el primer problema que haya. Si hay amor y cariño, hay soluciones siempre. Hoy día, por desgracia, la gente sale corriendo al primer problema y así es imposible que funcione ninguna relación, sea la que sea.





Claves para una relación

Es importante no salir corriendo en el primer problema que haya; si hay amor y cariño, hay soluciones siempre”












Escribía el otro día en su Instagram: “Al mundo no lo cambiamos opinando, sino dando ejemplo”

Y lo vuelvo a asegurar. La gente solo aprende de ti si das ejemplo. Veo que hay mucha gente pidiendo volar, pero nadie agita las alas.

¿Se considera un poeta?

Poeta es una palabra muy grande y un título demasiado grande para mí. Mejor un trovador (Sonríe).