El rey de los belgas pide perdón por los abusos coloniales en el Congo

El día que se cumple el 60 aniversario de la independencia del Congo, el rey de los belgas Felipe se ha disculpado por los actos de violencia y los sufrimientos infligidos a aquel país en la época colonial. Es la primera vez que la monarquía belga pide perdón por una cruel explotación, primero a cargo de Leopoldo II, que tuvo al Congo como propiedad particular, y posteriormente a manos del estado belga, que causó más de diez millones de muertos en aquel territorio.

En la carta que el rey ha enviado hoy al presidente de la República Democrática del Congo, Félix Tshisekedi, Felipe reconoce que “en la época del Estado independiente de Congo se cometieron actos de violencia y crueldad, que pesan todavía sobre nuestra memoria colectiva. El período colonial que siguió provocó igualmente sufrimientos y humillaciones. Quiere expresar mis lamentaciones más profundas por estas heridas del pasado, el dolor de las cuales se reaviva par las discriminaciones aún hoy demasiado presentes en nuestras sociedades”.






La reacción de la monarquía belga llega tras la oleada de protestas por la muerte de George Floyd

La monarquía belga ha tenido que reaccionar después de que, a raíz de la muerte de George Floyd a manos de la policía norteamericana, las protestas llegaran también a Bélgica y se focalizaran en ataques a la memoria y a las estatuas de Leopoldo II, el personaje que encara el pasado colonial belga en su forma más despiadada. Mientras el debate sobre cómo afrontar el pasado colonial llega al parlamento, rey y gobierno belgas han mostrado una nueva disposición a afrontar el pasado. El ejecutivo ha respaldado las palabras del rey. “Ha llegado la hora de que Bélgica mira cara a cara su pasado. Esto pasa por el reconocimiento de los sufrimientos de los demás. Un sufrimiento reconocido por nuestro soberano”, ha declarado esta mañana la primera ministra Sophie Wilmes.

La primera ministra belga, Sophie Wilmes, y el alcalde de Elsene-Ixelles, Christos Doulkeridis, se reúnen durante una ceremonia como parte del 60 aniversario de la independencia congoleña, en Ixelles, el 30 de junio de 2020
La primera ministra belga, Sophie Wilmes, y el alcalde de Elsene-Ixelles, Christos Doulkeridis, se reúnen durante una ceremonia como parte del 60 aniversario de la independencia congoleña, en Ixelles, el 30 de junio de 2020
(JOHN THYS / AFP)



Mario Vargas Llosa calificó a Leopoldo II como un “criminal político sanguinario”, comparable con Hitler y Stalin, y el premio nobel conoce bien la historia del Congo cuando era propiedad particular del monarca belga. En uno de sus libros, El sueño del celta, sigue la historia de Roger Casement, el diplomático británico de vida agitada que se convirtió en uno de los grandes denunciantes de las masacres que allí se perpetraban. Otro de los actores que también influyó en la campaña para desenmascarar la pantalla de humo de un supuesto libre comercio con que Leopoldo II cubría su actuación fue el belga Edmund Morel. Era un periodista y escritor que cuando trabajaba para una compañía marítima en el puerto de Amberes, constató que hacía el Congo solo partían armas, látigos y baratijas sin valor y en cambio, regresaban caucho y marfil de gran valor.





La progresiva indignación de la comunidad internacional forzó a Leopoldo II a dejar el Congo, del cual se hizo cargo Bélgica, que actuó como metrópoli hasta que la colonia consiguió su independencia hace 60 años.





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