La derecha boliviana se mueve para frenar al partido de Morales

La derecha boliviana se moviliza para evitar el retorno al poder del partido del exmandatario exiliado Evo Morales. La presidenta provisional de Bolivia, Jeanine Áñez, retiró su candidatura a las elecciones del 18 de octubre después de que las últimas encuestas apuntaran que el Movimiento al Socialismo (MAS) podría ganar en primera vuelta. El economista y exministro Luis Arce, candidato del MAS, lidera los sondeos y aglutina prácticamente todo el voto de la izquierda.

“Si no nos unimos, vuelve Morales; si no nos unimos, la democracia pierde; si no nos unimos, la dictadura gana”, dijo Áñez en un vídeo difundido a última hora del jueves. La mandataria aseguró que renunciaba a su candidatura “ante el riesgo de que se divida el voto democrático entre varios candidatos y que a consecuencia de esta división el MAS acabe ganando la elección”. E insistió en que su decisión pretende “ayudar a la victoria de los que no queremos la dictadura”.






El delfín del líder cocalero, el exministro Luis Arce, lidera los sondeos y podría ganar en primera vuelta

Áñez, de 53 años y que asumió controvertidamente el cargo en noviembre pasado tras la abrupta dimisión de Morales, había caído en las encuestas tras varios escándalos de corrupción relacionados con la pandemia, el más sonado, una compra de respiradores con sobreprecio a una empresa de Barcelona. Áñez solo tenía el 8% de los apoyos, situándose ligeramente por detrás del también derechista Luis Fernando Camacho, que ostenta entre el 8% y el 10% de intención de voto.

Camacho, líder de la autonomista región de Santa Cruz de 41 años, puede ser el gran beneficiado de la retirada de Áñez, que cuando accedió provisionalmente al poder con mayoría simple parlamentaria y siendo solo vicepresidenta del Senado, aseguró que no concurriría a los comicios.

“No es un desprendimiento, es una derrota. Se desplomó su candidatura”, tuiteó Camacho sobre Áñez. Ambos enarbolan postulados católicos y de extrema derecha y sus electores son ideológicamente similares, por lo que el cruceño podría recibir buena parte del caudal de votos de la presidenta. “La gente está cansada de la vieja política y de la corrupción, por eso le quitó apoyo a Jeanine Áñez. Su candidatura era artificial”, agregó Camacho, un empresario que se presenta como outsider a pesar de llevar desde su juventud militando en las tradicionales organizaciones de tinte racista del conservadurismo autonomista de Santa Cruz.

No obstante, el único que puede plantar cara a Arce es el expresidente Carlos Mesa (2003-2005), de 67 años, con un perfil de derecha moderada y que incluso atrae a votantes centristas desencantados con el MAS y Morales. Mesa, que tiene entre el 19% y el 22% de la intención de voto, tendió la mano a Áñez, aunque la mandataria no expresó su apoyo a ningún candidato al anunciar su renuncia a la carrera electoral.





“Valoro la decisión asumida por la presidenta Jeanine Áñez como una contribución a la democracia. Estamos siempre dispuestos al diálogo. La decisión de cerrarle el paso al MAS y abrir una nueva etapa donde primero esté la gente siempre será del pueblo”, tuiteó Mesa, que en octubre pasado quedó segundo con el 36% de los votos en las polémicas elecciones donde Morales fue acusado de fraude, llevando a su dimisión.

A un mes de los comicios, Arce acaricia la victoria sin necesidad de segunda vuelta, ya que las dos fiables encuestas difundidas en los últimos días le otorgan entre el 25% y el 29%. Para ganar en primera vuelta, un candidato tiene suficiente con lograr el 40% de los sufragios, siempre que obtenga diez puntos de diferencia sobre el segundo. Las proyecciones efectuadas por esos dos institutos de opinión –Mercados y Muestras y Fundación Jubileo– indican que una vez procesados solo los votos válidos, Arce treparía hasta una horquilla de entre el 37% y el 40%, teniendo en cuenta que una tercera parte de los bolivianos se muestra indecisa o con intención de votar en blanco.

Exministro de Economía de 57 años y con perfil de izquierdista moderado, el delfín de Morales prefirió no valorar la decisión de Áñez, que sí ha sido interpretada por el líder cocalero, refugiado en Buenos Aires. “Como lo habíamos advertido, Áñez renunció a su fallida candidatura con una doble traición a sus militantes y candidatos. Hace mucho que estaba decidida, solo faltaba negociar su impunidad”, tuiteó el expresidente (2006-2019) desde su exilio porteño. “Frente al intento de unidad de la derecha, autores de 20 años de neoliberalismo, convocamos a una mayor unidad de la clase trabajadora, clase media y empresarios con el único movimiento político con visión de país y experiencia de gestión que garantiza salida a crisis económica”, añadió Morales.





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