Goteo de cierre de hoteles en Bilbao por la escasa demanda

Sus siete plantas y 143 habitaciones permanecen vacías desde principios de mes. La decisión del emblemático hotel Abando de Bilbao de bajar la persiana de forma temporal una vez superado el verano anticipa nuevos cierres en uno de los sectores más golpeados por el coronavirus. La caída de la ocupación y el desplome en un 40% de los precios son las causas, más aún cuando se acerca la época del año tradicionalmente más complicada para el sector. También influye el confinamiento de Madrid, una de las principales fuentes de clientes de la ciudad. “Después del puente del Pilar viene la realidad, y ya hemos visto cómo ha sido este año”, explica Iñigo María de la Fuente, director del céntrico cuatro estrellas bilbaíno.





De los 26 hoteles agrupados en la asociación Destino Bilbao, seis no han vuelto a abrir sus puertas desde el confinamiento. El cierre del Abando supone que siete están ahora mismo inactivos, una cifra a la que se espera se sumen dos más para finales de mes. El goteo no cesa y la situación es dura. En julio y agosto, la ocupación, sobre todo de turistas nacionales, no superó el 30%. Septiembre, nueva ventana de oportunidad cuando la oferta se orienta hacia el cliente de negocios y congresos, no ha mejorado las cifras. Al revés, además de bajar el dato a un 25%, ha venido acompañado de cancelaciones de foros de trabajo vitales para los hoteles de la ciudad, como la Bienal de Máquina-Herramienta, una de las principales ferias europeas del sector, que anunció su cancelación definitiva el pasado 16 de septiembre. El esfuerzo realizado a comienzos del 2020 para reubicar los congresos en el otoño pensando en una mejora de la pandemia ha chocado con la realidad sanitaria. “Lo habíamos salvado de primeras con el trabajo de todos los actores; desgraciadamente, el tiempo se nos ha echado encima”, cuenta Álvaro Díez-Munío, presidente de Destino Bilbao.


Seis no han vuelto a abrir desde el estado de alarma, a los que se ha sumado el Abando y se espera que dos más

“En octubre –continúa– barajamos que no se supere el 20% de ocupación”. El puente del Pilar, que coincidió con el cierre de Madrid, fue un mazazo. El 85% de ocupación de otros años quedó en solo un 13%. “Si en Bilbao los meses de mediados de noviembre hasta febrero son duros porque la actividad se queda en mínimos, en estas circunstancias los son mucho más”. El escenario para la recuperación de la oferta, así, queda borroso. “Las previsiones de los que no han abierto hasta ahora hablan ya de retomar en febrero o marzo”, indica.





“Es difícil que este año se abra el hotel Abando –reconoce de la Fuente, su director–, las perspectivas eran tremendas para octubre, noviembre y diciembre”. La apertura en verano, que se retrasó hasta agosto, se llevó a cabo con el 33% de la plantilla. El empuje, aún así, chocó con la situación generalizada: un 25% de ocupación en un mes en que se suele rozar el 85% y un descenso del 40% de los precios que se mantuvo en septiembre. Ahora mismo permanecen activos un 10% de los trabajadores en labores de seguridad, vigilancia y mantenimiento del enorme bloque ubicado en el ensanche bilbaíno.

El devenir de los ERTE, alargados hasta el 31 de enero, será clave para todos. Hay voces que apuntan su prolongación hasta el 31 de marzo, justo antes de Semana Santa, época vital para el turismo del Mediterráneo, o incluso el 30 de junio. Cada mes cuenta en este complicado tablero. “Incertidumbre es la palabra del año y en nuestro sector es lo peor que puede haber, la situación es horrorosa”, lamenta Díez-Munío.





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