“Uno no recuerda un retrato tan hiriente de pobreza y desolación en Barcelona y su área metropolitana”

En un paseo de casa a la redacción de La Vanguardia , poco más de un kilómetro por la Esquerra de l’Eixample –el barrio más cool del mundo, según la revista Time Ou t–, cuatro personas pidiendo limosna en otras tantas esquinas y no menos de media docena de portales de viviendas y comercios y entradas de parkings privados convertidas en refugios estables de una o varias personas sin techo con todos sus enseres a cuestas. Otro paseo, esta vez por el Gòtic, y la dramática imagen de gente sin hogar malviviendo en las calles se repite en un paisaje urbano lleno persianas bajadas y de carteles de se traspasa, vacío de transeúntes. Colas cada vez más largas ante los comedores sociales de Ciutat Vella. Y desde el viernes, de nuevo, bares y restaurantes cerrados o mal consolándose sirviendo comida para llevar… Uno no recuerda un retrato tan hiriente de pobreza y desolación en Barcelona. Y, mientras tanto, las esperanzas de salir del pozo se ven cada vez más lejanas. Es algo que todo el mundo puede percibir y que confirman la mayoría de analistas económicos.





El departamento de análisis de la oficina municipal de datos del Ayuntamiento de Barcelona ha actualizado los escenarios de impacto de la Covid-19 en la economía del área metropolitana. El informe sigue la línea de un documento anterior (ver La Vanguardia del pasado 23 de mayo) que estimaba la caída del PIB de la ciudad para este año entre un 6,4% y un 11,6%, según se considerara un impacto moderado o intenso. Unos meses después, y en vísperas de que la Generalitat anunciara esta semana nuevas restricciones a algunas actividades económicas –que pueden agravar todavía más la situación–, el panorama que dibujaban los analistas municipales, no ya para la ciudad de Barcelona sino para el conjunto de la conurbación metropolitana, es todavía peor. ¿Devastador? No, el siguiente calificativo que a ustedes se les ocurra.


Uno no recuerda un retrato tan hiriente de pobreza y desolación en Barcelona y su área metropolitana

Este último análisis advierte de que el PIB metropolitano se puede reducir, según los escenarios aplicados, entre un 10,5% y un 12,5% en este inolvidable 2020. Las estimaciones para la capital catalana y su conurbación apenas difieren de las apuntadas por el Banco de España para el conjunto del Estado y están ligeramente por encima de las previsiones para Catalunya, muy condicionadas estas últimas por el peso económico del área de Barcelona, que en este caso arrastra hacia abajo todas las expectativas.

El primer escenario (moderado) parte de supuestos similares a los de la recuperación gradual de la actividad en junio y contempla la aparición de nuevos brotes de la Covid-19 que requerirían solo de medidas de contención de ámbito limitado, tanto geográfico como sectorial. El segundo escenario plantea una mayor intensidad de los brotes de la pandemia, pero aún sin precisar de la aplicación de medidas de contención tan estrictas y generalizadas como las que estaban vigentes antes del inicio de la desescalada. En el momento de redactar este informe no se contemplaba un escenario tan ruinoso como el que se ha comenzado a esbozar esta semana. Sí que tiene en cuenta esa nueva realidad readaptada al rebrote de pandemia otro documento de datos publicado este viernes, el del Observatori del Turisme de Barcelona, que muestra una nueva disminución de las reservas hoteleras –el sector ya ha perdido absolutamente todas las esperanzas en la campaña navideña– y que apunta que en los últimos días ha habido incluso más cierres (cinco) que reaperturas (tres) de establecimientos.





El comercio y la restauración en el ámbito del área metropolitana de Barcelona se movían hasta el cierre y las restricciones en vigor desde anteayer en torno a una caída del PIB para este año del 19%. Sin embargo, la nueva regulación empeorará estas previsiones y, según algunas fuentes, podría situarse
muy fácilmente por encima del 25%. También en este subsector, con mucha diferencia el más afectado por la crisis en el ámbito de los servicios, las esperanzas de una buena campaña navideña como tabla de salvación se van diluyendo.

El estudio del Ayuntamiento de Barcelona señala que el sector financiero y las actividades inmobiliarias figuran entre los que están padeciendo la crisis con menos intensidad. Bien distinto es el momento que atraviesa la construcción, que si bien ha esquivado por ahora la paralización por decreto no acaba de levantar cabeza. El informe sobre la evolución de la economía metropolitana augura a este sector una caída del PIB de entre el 17% y el 19,4% en este 2020.





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