La hija predilecta

La infanta Elena caminaba por el aeropuerto de Dubái, como una pasajera más con la única compañía de una persona del servicio de seguridad, cuando un viajero español la reconoció al quitarse la mascarilla antes de pasar por el control de seguridad. Estaba claro que la presencia de la hija mayor del rey Juan Carlos se debía a la estancia de este en los Emiratos Árabes Unidos. Fue, como publicó el pasado martes en exclusiva la web de La Vanguardia, la primera ocasión en la que se tuvo constancia de una visita familiar al padre del Rey, que salió de España el pasado 3 de agosto y, por lo que se ve, aún no tiene billete de vuelta.





Elena de Borbón y Grecia siempre ha sido la hija predilecta de su padre, no solo por ser la primogénita, sino por haber sido desde siempre a quien más ha protegido y quien más se le parece. Es una Borbón en estado puro; mientras su hermana Cristina es la versión moderna de la familia y su hermano, Felipe , ahora el Rey, tiene más de Grecia, aunque en realidad ese apellido no tiene raíces, ni significado, puesto que la actual familia griega, en realidad, proviene de una estirpe que cruza orígenes alemanes, ingleses y daneses. La reina Sofía , toda la vida de Dios ha dicho que su hijo es igual que su padre, Pablo de Grecia, rey entre 1947 y 1964, hombre prudente y bueno a quien se recuerda por haber sorteado todas las crisis que vivió su país, incluida Guerra Mundial, Guerra Civil, pobreza y aislamiento gracias a su buen instinto. Cuando, tras su muerte prematura, con solo 62 años, le sucedió su hijo, Constantino, un niñato de 23 años que navegaba por mar y, también por tierra, la labor del abuelo de Felipe VI se fue desvaneciendo.


A punto de cumplir 57 años, no se le conoce relación más duradera que la que mantiene con su padre

El rey Pablo solo tuvo tiempo de conocer a la primera de sus nietos. La infanta Elena nació el 20 de diciembre de 1963 y su abuelo materno murió el 6 de marzo del año siguiente.

A punto de cumplir 57 años, que ya son, no se le conoce relación más duradera que la que mantiene con su padre. Divorciada de Jaime de Marichalar desde el 2010, aunque su separación de hecho, aquel cese oficial de la convivencia conyugal, data de tres años antes. El rey Juan Carlos fue el primero en pedir a su hija que se divorciara, contra la opinión de la reina Sofía, después de que un día, en la Zarzuela, viera como su yerno discutía en mal tono con la infanta. La protegió, la tuteló como hizo con sus nietos Felipe (antes conocido como Froilán ) y Victoria Federica que, ahora, para pesadilla de la Zarzuela, tienen vida propia.





Tras su abdicación, antes y después de que Juan Carlos recuperara de algún modo su relación con la reina Sofía , Elena ha sido la fiel escudera de su padre, acompañándole sobre todo aquellas actividades privadas que les pirran a los dos: caza, comida y reírse de todo. De todo y de todos a los que encuentra a faltar el rey Juan Carlos , la ausencia a su lado de la infanta Elena puede ser lo que más le duela, eso y sentir que ha dejado desprotegidos, también, a la infanta Cristina y a sus nietos Marichalar y Urdangarin . Con algunos de ellos espera pasar algún día de las fiestas navideñas o de fin de año. En Abu Dabi, claro.





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