El Barça regala media Liga en Cádiz

Koeman quería ganarlo todo hasta el final de 2020 y el Barcelona se llevó un varapalo tremendo en Cádiz. El Barça miraba el calendario y se veía capaz de escalar y plantarse arriba en la clasificación. Pero con regalos infantiles, con jugadas desgraciadas individuales y con otro gol esperpéntico es imposible remontar el vuelo. El Cádiz se encontró con los obsequios, abrió el celofán y no perdonó. No pidió permiso para quedarse con todos los puntos. Ahora, la clasificación demanda una heroicidad para la que este Barcelona no se ve capaz. Ver para creer, el Atlético le saca 12 puntos con apenas diez jornadas disputadas.





El fútbol no son matemáticas. Aunque haya quien quiera reducirlo a fórmulas, a números, a esquemas. Jugaron los mismos delanteros que contra Osasuna y pasó todo lo contrario. La forma de atacar se pareció como un huevo a una castaña. Todo fue diversión la semana pasada ante los navarros y todo se tornó funcionarial y anodino en el Ramón de Carranza, sobre todo en la primera parte.


Tras el 1-1 nada hacía presagiar que el Barça se volvería a disparar en el pie

Messi y Griezmann conectaron y estuvieron sincronizados. Esta vez se solaparon, se neutralizaron. En vez de repartirse los espacios, se pisaron los cordones de las botas el uno al otro. Estaban tan juntos y centrados que el Cádiz casi no tenía que pensar ni dudar para marcarlos. Jugaron tan apelotonados que dejaron sin efecto el efecto sorpresa de Braithwaite como 9 por cuarto partido seguido.

El Barça le dejó toda la banda a Dest, el único que abrió el campo, el más inteligente al entender el ataque posicional. En cambio, en la izquierda, a Coutinho le sentó fatal el descanso de la Champions. El brasileño nunca ha sido un extremo al uso, como tampoco era un interior de estilo Barça -puesto para el que se le fichó del Liverpool-. Soba mucho el balón, rara vez encara en estático y se mete demasiado en la boca del lobo. Lo de no estar sino aparecer no va consigo. Así que el efecto embudo estaba cantado.






Más cuando el Cádiz se encontró un gol en el primer córner que sacó. Álex Fernández centró, Fali peinó en el primer poste y Mingueza, que había caído en un bloqueo, remató hacia su propia portería para sorpresa de un Ter Stegen vendido. Antes de que la pelota entrase, Álvaro Giménez la acabó de empujar a gol a bocajarro.

El Barça quiso despertar pero el equipo local se encontraba en su salsa. No en vano, su entrenador, Álvaro Cervera, no tiene reparos en autodefinirse como barraquero, un término muy propio del fútbol valenciano que podría equipararse a amarrategui, defensivo o amante del cerrojazo y a mucha honra.

Reaccionó pero no empató en sus tres primeras ocasiones y empezó a entrarle las prisas. Coutinho, algo forzado, envió a las nubes un centro de Dest al que no había llegado Griezmann. Después un pase en profundidad de Messi para la carrera de Braithwaite que hizo lucirse a Ledesma con el pie. Por último, el argentino chutó centrada una falta en la que el Cádiz puso un guardián en cada uno de los postes.

Quedaban veinte minutos y ya no pasó nada hasta que en el descanso, como estaba cantado, Koeman intervino. Entraron Pedri y Dembélé. El extremo francés era necesario para descongestionar y se situó pegado a la banda izquierda. El canario se situó como doble pivote con Busquets. Los cambios dieron brío a la circulación de los blaugrana, que embotellaron más al Cádiz. Esta vez con más sensación de peligro real.





La pasajera alegría en las filas del FC Barcelona
La pasajera alegría en las filas del FC Barcelona
(Alvaro Rivero / AP)



Hasta que en una jugada por la izquierda, mucho más activa, Messi lanzó a Alba y el centro del lateral lo acabó por introducir en su portería, en una carambola con fortuna para los barcelonistas.

Media hora por delante era tiempo suficiente para remontar por primera vez un partido en esta Liga. Nada hacía pensar que el Barcelona volvería a dispararse al pie. Como en Vitoria con el error de Neto o en el Metropolitano con la salida a destiempo de Ter Stegen. Un saque de banda que hizo Alba se convirtió en una trampa para Lenglet y el portero alemán, que no se entendieron y entre uno y el otro se dejaron robar la cartera por Negredo, que presionó y se llevó el botín mayor: el gol.

Con muy poco el Cádiz sumó en un partido más puntos que en toda la Liga como local. 29 años después, el Barcelona mordió el polvo en el Carranza, aunque esta vez su afición no pudo celebrarlo con su equipo, que también ganó en el campo del Madrid. Y aun pudo caer un tercero si Jairo o Bobby hubieran estado más acertados en dos contragolpes mientras el Barça era incapaz de salvar un punto que tampoco le hubiera valido para no regalar media Liga.






Ficha técnica

2 – Cádiz: Ledesma; Carcelén, Fali, Marcos Mauro (Alcalá, m.30), Espino; Bodiger, Jonsson (Augusto, m.79), Álex Fernández, Perea (Alejo, m.79), Jairo (Adenkaye, m.79); y Álvaro Giménez (Negredo, m.61).

1 – FC Barcelona: Ter Stegen; Dest (Trincao, m.76), Mingueza (Pedri, m.46), Lenglet, Alba; Busquets (Pjanic, m.76), De Jong; Messi, Griezmann, Coutinho (Dembelé, m.46); y Braithwaite.

Árbitro: Soto Grado (Comité Riojano). Amonestó con cartulina amarilla a Lenglet (m.61) y Jordi Alba (m.86).

Goles: 1-0, M.9: Álvaro Giménez. 1-1, M.58: Alcalá, en propia puerta. 2-1, M.63: Negredo.

Incidencias: Partido de la jornada 12 de Primera División, disputado en el estadio Ramón de Carranza sin presencia de público.





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