“Sánchez debe resolver la renovación del poder judicial antes de las elecciones catalanas y los indultos a los presos del 1-O”

Nada menos que todo un Jemad, jefe de las fuerzas armadas, ha tenido que salir a descalificar las barbaridades proferidas por militares retirados en un chat en el que abogaban por fusilar a los millones de españoles que apoyan al actual Gobierno. No debía de considerar los comentarios una mera ocurrencia. Llegan después de la carta enviada al Rey por 73 mandos jubilados del ejército que mostraban su preocupación por la “descomposición de la unidad nacional” propiciada por el Ejecutivo “social-comunista, apoyado por filoetarras e independentistas”, un lenguaje calcado de las proclamas de Vox. Quizá hablan unos por boca de otros.

Aunque el episodio no pueda considerarse precursor de un golpe de Estado, sí revela el ruido que están dispuestos a propiciar sectores reaccionarios contra el Gobierno por sus alianzas parlamentarias con independentistas catalanes y vascos. La mayoría que permitió la moción de censura y la investidura de Pedro Sánchez se ha reafirmado esta semana con la aprobación de unos presupuestos que valen casi una legislatura. Y eso ha estimulado algunos sarpullidos que dan idea de las dificultades por las que atravesará Sánchez cuando afronte los indultos a los presos del 1-O o retome la mesa de diálogo hoy en barbecho a la espera de las elecciones en Catalunya.

El rechazo del Tribunal Supremo a conceder el tercer grado a los condenados por el procés deja en manos del Gobierno la única vía para aliviar su situación y encarrilar una nueva etapa en el conflicto catalán. Sánchez ha asumido la reforma del delito de sedición y la concesión de los indultos, pero el cómo y el cuándo no están decididos. Es presumible que si la aprobación del presupuesto con apoyo del independentismo ha suscitado ampollas en algunos sectores del poder, los nuevos pasos en relación con los presos avivarán más el ruido. Sin contar con que no existe un apoyo unánime dentro del Gobierno.

En el Ejecutivo aseguran que no hay tiempo para aprobar la reforma del Código Penal ni de tramitar los indultos antes del 14 de febrero, fecha prevista para los comicios. Más allá del calendario, una medida así tendría unos efectos electorales impredecibles. Y esa duda es motivo suficiente para eludir experimentos. En la Moncloa prefieren evitar que un factor tan desestabilizador irrumpa en la campaña. Un indulto –máxime si cuenta con un informe previo desfavorable del Supremo– podría ahuyentar a votantes de Ciudadanos que piensen regresar al PSC. Aun así, Miquel Iceta es partidario de lograr cuanto antes la libertad de los presos para rebajar la tensión y así lo ha hecho llegar a Sánchez.

Quienes más están empujando para que los condenados salgan ya son los comunes. Jaume Asens defiende sobre todo la reforma penal, ya que en el futuro podría servir también para Carles Puigdemont. Los comunes quieren acudir a las urnas con ese logro bajo el brazo. Es muy posible que sólo consigan el primer paso, la aprobación por parte del Consejo de Ministros del proyecto de reforma de la sedición y rebelión. Faltaría su paso por el Congreso.

En ERC, las sensaciones son ambivalentes. Como es obvio, desean que sus dirigentes salgan cuanto antes en libertad, pero el procedimiento suscita recelos. Para empezar, no votarán la rebaja de penas del delito de sedición, puesto que abogan por su supresión y sería tanto como avalar condenas si se vuelve a intentar en el futuro. Además, la insinuación del ministro de Justicia, Juan Carlos Campo, de recuperar la penalización de los referéndums no autorizados ha ahondado las suspicacias de los republicanos. En cuanto a los indultos antes de las elecciones, ERC no tiene claro sus efectos en la campaña. Por un lado, contarían con su líder, Oriol Junqueras, y diluiría la acusación de que apoyan gratis al Gobierno, y por otro, podría parecer que han cedido a un intercambio de presos por presupuestos. De todas formas, ERC espera contar con la presencia de Junqueras unos pocos días durante la campaña mediante permisos penitenciarios, ya que habrá cumplido una cuarta parte de la condena.

Sánchez avanza con pies de plomo antes de las elecciones catalanas, con la esperanza de que el resultado facilite la salida de los presos y encarar una etapa de mayor colaboración con la Generalitat y con parte del independentismo en el Congreso. Ayer otro manifiesto de 271 militares retirados insistía en que “la unidad de España está en peligro”. Aunque en el Gobierno, más que el ruido de sables, preocupa el susurro de las togas. Los cambios en la cúpula judicial son el segundo objetivo de la legislatura después del presupuesto. Y la necesidad de pactar con el PP la renovación del Poder Judicial es otro factor para esquivar cualquier paso atrevido en Catalunya.


Elsuplicatorio, para después del 14-F

Uno de los factores que podrían influir en la campaña electoral es la concesión del suplicatorio para levantar la inmunidad de Carles Puigdemont por parte del Parlamento Europeo. Los dirigentes de Esquerra temían que esa concesión diera munición electoral al expresident, que sostendría en plena campaña que los republicanos sostienen a un PSOE que vota su persecución en Europa. Pero los últimos movimientos en la Eurocámara apuntan a que esa votación no tendrá lugar antes de las elecciones, como parecía en un principio. La declaración de Puigdemont ante la comisión de asuntos jurídicos que lo aborda se ha retrasado hasta enero y los trámites se alargarán previsiblemente hasta después de las elecciones, según apuntan fuentes de dicha comisión.


Reñida disputa en las primarias de Junts

Las primarias de Junts per Catalu-nya para elegir al candidato a la presidencia de la Generalitat se saldaron con una victoria inapelable de la diputada en el Congreso Laura Borràs, que consiguió un amplio apoyo por delante de su único rival, el conseller Damià Calvet. Es muy posible que Carles Puigdemont concurra por Girona, y otros pesos pesados de la formación, como Ramon Tremosa o Albert Batet, lo harán por Lleida o Tarragona. Pero la disputa va a ser más reñida para los puestos de la lista reservados para la circunscripción de Barcelona, que son ocho. A ocupar uno de esos puestos aspiran más de ocho nombres que hasta ahora habían tenido un lugar destacado en el partido, por lo que algún dirigente relevante puede quedar descabalgado.

Products You May Like

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *